Mostrando 8 respuestas a los debates
  • Autor
    Entradas
    • #3711
      Javier Plaza
      Moderador

      Todas y todos hemos visto en redes imágenes, memes, vídeos y toda suerte de chistes de carácter racista, que humillan o ridiculizan a personas migrantes, de etinia gitana, de origen judío o religión islámica. Este tipo de contenidos no suelen ser percibidos por la mayoría de la población como discurso de odio en tanto y cuanto no se entienden como denunciables, ni al mismo nivel que una amenaza o una incitación a ejercer violencia contra un colectivo o persona individual. El problema es que el discurso de odio usa cada vez más este tipo de humor en las redes para evitar ser señalado y perseguido. ¿Conocéis alguna iniciativa que trabaje sobre esta cuestión? ¿Cómo se os ocurre que se puede trabajar en colaboración con las instituciones y la sociedad civil para detectar y señalar a este tipo de contenidos que acaban siendo caldo de cultivo para incitación a la violencia del discurso de odio?

    • #3715

      Un tema muy interesante y con una gran polémica… Os paso la referencia de un interesante articulo de Agustina Del Campo y Paula Roko, publicado por el Centro de Estudios en Libertadde Expresión y Acceso a la Información de la Universidad de Palermo, denominado «Del cómic a los memes: viejasy nuevas problemáticas en tornoal humor y la libertad de expresión» (Noviembre 2019)
      https://www.palermo.edu/Archivos_content/2019/cele/noviembre/Humor-y-libertad-de-expresion.pdf
      Se hace un interesante repaso de casos, sentencias y reflexiones sobre el tema

      El tema es controvertido, sin duda. ¿Que diferencia el chiste de mal gusto u ofensivo del discurso de odio encubierto bajo el humor?

    • #3780

      Es un tema controvertido, pues no todos somos sensibles al mismo contenido y eso dificulta establecer dónde está el limite del humor, si es que existe. Esto depende en gran medida del contexto en el que se emplea en función del contenido del chiste, p.ej. la sátira sobre corrupción política puede ser algo reivindicativo y aceptado por todos. Sin embargo, si el tema son atentados terroristas que han dejado víctimas por las que aun siguen sufriendo muchas personas, el chiste se acerca más a la humillación y al odio. Las redes facilitan que cualquier usuario se crea en el derecho de utilizar el humor sin filtros sobre cualquier tema, alcanzando límites intolerables y simplificando el uso de una herramienta muy útil para quien sabe emplearla.
      Por otro lado, creo que cada uno podemos trabajar de forma individual para detectar y denunciar este tipo de contenidos en las redes sociales que utilizamos diariamente. Por ejemplo, en Instagram o en Twitter, dos de las redes sociales más extendidas y empleadas hoy en día, todo usuario tiene la posibilidad de denunciar cualquier comentario que considere ofensivo, humillante, o dañino para una persona o colectivo. Personalmente, he hecho uso de esta herramienta en múltiples ocasiones, aunque nunca he sabido el resultado de esas denuncias. Posiblemente si todos los usuarios de estas redes fueran conscientes de la gravedad y repercusión de ciertos comentarios, serían más sensibles a esos contenidos y se implicarían a la hora de denunciarlos; favoreciendo así que estos recursos sean más utilizados y lleguen a un resultado.

    • #3784
      Sarah Galimant
      Participante

      Como estudiante del grado de psicología el tema planteado abre muchos frentes. Por un lado y teniendo en cuenta la puesta en común con mis compañeras, se señala la importancia que tiene el humor en cuanto a consecuencias se refiere, esto es, la problemática no se centra tanto en la intencionalidad del humor como en los efectos que produce.
      Por otro lado, se hace mención a la teoría de la identidad social. Es muy probable que reaccionemos de manera diferente ante un humor que hace referencia a un colectivo con el que no nos sentimos identificadas que a uno que puede tocarnos de cerca, por lo que hay que considerar como punto clave el grado de afectación que va a percibir el colectivo o la comunidad al que afecta dicho humor.
      Además, se habla de contexto. ¿En qué situaciones o circunstancias se comparte este tipo de contenido? En algunas ocasiones se denuncian casos que exceden ciertos límites mayormente a través de las redes sociales. Esto destaca la importancia de saber dónde te encuentras, qué compartir y con quién compartirlo, ya que no reaccionamos de la misma manera ante un mismo contenido.
      Como conclusión, y aunque es un asunto que genera mucha controversia, se nos plantean varias cuestiones a las que nos es difícil plantear posibles soluciones, entre ellas: ¿dónde se sitúa el límite entre el humor y el delito? O, ¿qué medidas podríamos tomar a nivel personal para detectar este tipo de contenidos?
      Una de las respuestas que se dan es promover la empatía, poniéndonos en el lugar del colectivo afectado y escuchando cómo reciben ellos este tipo de mensajes. El trabajo personal es un gran paso para poder intervenir en el freno de la divulgación de este tipo de contenido.

    • #3792

      Buenas soy una alumna de 4º de psicología, en hilo a este debate, apoyo vuestros argumentos, cada día es más común este tipo de humor en las redes pasando desapercibido el carácter humillador de cada publicación por la mayoría de los lectores ya que esta manera de desprecio hacia otras personas es utilizada para enmascarar todo carácter despreciable que pueda tener.
      He encontrado un artículo de (Núñez y Ariel, 2020) donde se ve reflejada la cantidad de discriminación racial que existe en las redes hacia las culturas indígenas y afroecuatorianas. Este tipo de racismo lo denominan racismo humorístico ya que presenta contenido que habla de estas etiologías desde el sarcasmo de manera discriminatoria de los rasgos tanto sociales como fisiológicos y culturales. Este tipo de humor, en primera estancia no se percibe como discurso de odio lo cual puede generar cierta naturalidad y adaptación en el ámbito digital. https://dspace.ups.edu.ec/bitstream/123456789/19004/1/UPS-TTQ080.pdf
      Deberíamos concienciar a las personas sobre la repercusión que pueden llegar a tener esos posts en las redes ya que se trata de conductas punitivas. Creo que la trascendencia de este tema es bastante tabú en la sociedad lo que le hace restar la importancia que debería y facilita el fomento “normalizado” de estas. Cada uno de manera individual deberíamos saber reconocer este tipo de humor y denunciarlo cuando fuese debido, hoy en día las plataformas cuentan con un apartado para poder denunciar de manera rápida. Para concienciar a la gente, primero tienen que informarse sobre la gravedad de estas prácticas por lo que sería conveniente hacer llegar este tipo de foros o cualquier otro tipo de documento que informe sobre este tema generando debates públicos para llegar a una transformación social.
      También sería bueno trabajar en empatía como dice Sarah ya que esta HHSS es fundamental para que las personas que publiquen estos mensajes aprendan a ponerse en la piel de los demás entendiendo las consecuencias de sus actos. Desde mi punto de vista también sería conveniente fomentar una buena reestructuración cognitiva para incitar al cambio de conducta a través de la cognición, de esta forma las personas conseguirán eliminar los pensamientos irracionales que tienen sobre utilizar el humor como blanqueo de los delitos de odio atribuyendo nuevos significados a esos pensamientos quitándoles la carga emocional destructiva que muestran.
      ¿Por qué la gran mayoría de personas que lee este tipo de publicaciones no llega a denunciar y lo pasa por alto? ¿Creéis que lo ven como algo sin apenas importancia?

    • #3795

      Hola!
      Yo creo que este tema, a parte de novedoso, es controvertido por si mismo. Yo misma tuve que reflexionar durante un tiempo y leer varios artículos y opiniones para tomar una decisión al respecto. En mi opinión, esto se debe a la desinformación sobre los delitos de odio. Como nos cuenta una profesora del Grado de Psicología, unos agentes de seguridad se equivocaron a la hora de tramitar una denuncia de este origen. Por lo tanto, si ellos mismos que tienen información sobre el tema, cometen errores a la hora de decidir si es delito de odio o no, ¿lo podrían identificar otras personas que no hayan recibido ningún tipo de información al respecto? La respuesta que a mi me evoca esta pregunta es no. Estamos expuestos a diario a mensajes escritos en forma de humor en las redes sociales. Y la pregunta es, ¿dónde está el límite entre el humor y el discurso de odio? La diferencia puede establecerse en la intencionalidad de la persona que emite esos mensajes y en el contexto en el que las personas nos encontramos a la hora de leer esos mensajes, que dependerá, en su mayoría, de la cercanía que le suponga el grupo del que están «haciendo humor». La propuesta que ofrezco para la identificación del discurso de odio en las redes sociales es la opción en cada publicación de denunciar la misma con una opción específica de delito de odio y con oportunidad de explicar el mismo de manera más específica. Estas denuncias serán públicas, es decir, habrá en cada publicación una opción de vista de denuncias y de qué tipo. De esta manera, aunque la decisión estará tomada por la propia empresa de eliminar la publicación o no, el resto de personas podrá ver la opinión de otras personas y así puedan tomar decisiones teniendo en cuenta las experiencias de otras personas que pudieron acceder a ella.
      Además, la concienciación de valores y respeto a la población pueden ser acciones acertadas para intentar eliminar los discursos de odio.

    • #3812
      Aitziber Sánchez
      Participante

      Alicia Sáenz López:
      ¿Qué es el humor? La RAE ofrece dos definiciones distintas de “humorismo”: modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño y ridículo de las cosas; y: actividad profesional que busca la diversión del público mediante chistes, imitaciones, parodias u otros medios.
      Hoy en día, muchas personas por redes sociales expresan su descontento por el hecho de que “ya no se puede hacer humor sin ofender a alguien”. Todo el mundo es libre de reírse de lo que quiera, y todo el mundo es libre de ofenderse si así lo considera oportuno. Aquí es cuando debemos plantearnos si el humor tiene o debería tener un límite, y por consiguiente, si la libertad de expresión también lo debería tener.
      Muchos, por no decir la mayoría, han sido y son los chistes que cargan contra minorías y colectivos marginados y discriminados, haciendo uso de los estereotipos que envuelven a estos grupos. ¿Es cierto que todo vale? Muchos humoristas, como Dani Mateo, defienden un humor sin límites. Parece que el uso de nuestra “libertad de expresión” permite exteriorizar cualquier obscenidad que nos venga a la cabeza. Sin embargo, desde mi punto de vista, se debería tener presentes algunos límites claros como la legislación vigente y el respeto que deberíamos tener todos hacia determinados colectivos.

    • #3816
      Yolanda Gil
      Participante

      Parto de la idea de que el humor puede llegar a ser un arma muy poderosa. Un arma que considere desmontar a aquella persona o colectivo al que se dirige. ¿Qué ocurre cuando se utiliza el humor repetidamente de manera unidireccional? Partiendo siempre desde un estatus de poder y dirigiéndose hacia los estratos vulnerables… No sería más que una nueva demostración de poder, afianzándolo, haciéndolo más fuerte. Esto podría llegar a ser ciertamente peligroso y fomentar el odio a estos colectivos en todos aquellos que los rían. Además, ¿significa esto que cuando somos partícipes de este tipo de humor, dejamos ver una fina capa de lo que posiblemente sea un pesado manto de odio interiorizado? Nos pone nerviosos sólo pensarlo. Ciertamente considerar la posibilidad de que seamos racistas, machistas, homófobos… choque de frente con la imagen que tenemos sobre nosotros mismos. Y eso nos pone asusta… ¿quizás lo suficiente como para necesitar liberar tensiones mediante la risa?

      Por otro parte, podemos darle una vuelta a esta idea y considerar el lado irónico del que tanto hablan los defensores del llamado “humor negro”. Hablan de la condición necesaria de saber que el centro de este tipo de humor está mal. Por ejemplo, que de manera indispensable consideremos la pederastia un acto atroz para poder reír un chiste sobre ello. Sólo cuando se dé este fenómeno el chiste nos resultará gracioso.

      Algunos dicen que hacer chistes machistas sólo dicen de ti que eres machista, que si humorizas sobre minorías étnicas, eres racista… y que esto sería como considerar que al escribir sobre la muerte, eres un asesino.

      Personalmente y en este momento no voy a dar mi opinión sobre estas cuestiones, pero las expongo por si os llaman a reflexionar.

    • #3823
      Javier Sáez
      Participante

      Sobre este tema incluyo aquí el artículo que escribí para Cuarto Poder sobre el caso de Roberto Bodegas: El humor desde el privilegio:

Mostrando 8 respuestas a los debates
  • El debate ‘El humor como herramienta de blanqueo del discurso de odio en las redes’ está cerrado y no admite más respuestas.